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Las reflexiones de una especialista sobre lo que refleja la serie Adolescencia

La serie ha causado mucha repercusión social

Susana Amblard es psicóloga, y en medio de la repercusión que está teniendo Adolescencia, la serie de Netflix, en redes sociales hizo consideraciones de lo que representa esta etapa de la vida, y los desafíos que conlleva.

 

"La adolescencia es dolorosa, particularmente por los aspectos identitarios que se van incorporando, a lo que el joven (en este caso me referiré especialmente al varón ) sabe de sí mismo y reconoce en su cuerpo y en sus pensamiento", señaló.

"Hasta bien avanzada esta etapa y por efecto del desarrollo hormonal y la transformación del cuerpo de niño en joven, la representación de sí mismo está disociada, por eso Jamie (el protagonista) se siente feo y tonto ante sus pares, pero a la vez listo e inteligente al responder con una lógica impecable al interrogatorio al que lo someten", analizó la profesional.


Explicó que "el descontrol interno que producen las nuevas sensaciones genitales, lo llevan a desconocerse y son vividas como ajenas e intrusivas, como si no le pertenecieran, aproximándolo a la presunción dolorosa de que del modo con el que logre ordenar toda esa turbulencia dependerá lo que se diga de él (sus amigos y las chicas, que en su universo adolescente acaban de inaugurar un estatus primordial ) y en qué categoría lo pongan". "Ser categorizado como incel (celibato no voluntario), lo llena de humillación, confusión y desasosiego, impidiéndole pensar y actuar desde sus principios morales y éticos, aspectos de los que no carece y manifiesta claramente en sus sentimientos para con sus padres y profesionales que aparecen en la serie", apuntó.


Dijo que "recurrir a las redes sociales es una urgencia, una necesidad de referencia y espejo desesperada, desde una soledad insoportable".

 

La especialista villamariense marcó que en la serie "es obvio el repudiable accionar de la policía, la angustia y culpa de los padres que no advirtieron el crecimiento del niño que fue, etc., pero fundamentalmente se desnuda el vacío de espacios y palabras en la escuela, lugar obligatorio en la construcción de la nueva identidad adolescente e imprescindible en la de la subjetividad".


"Un adolescente puede ser brillante, hacer análisis sociales, políticos, votar y ganar olimpíadas de matemáticas, pero a la hora de construir vínculos sociales y particularmente sexuales, su vulnerabilidad y fracaso de la lógica del pensamiento es nodal", marcó Susana.


Tras aclarar que "esto no implica dejar sin sanción las conductas que infligen un daño a terceros", sostuvo que "errar en este punto echa por tierra toda posibilidad de salir airoso de una etapa que un autor describió como una enfermedad que se cura con el tiempo".


"Ojalá se puedan tener en cuenta estos aspectos del desarrollo a la hora de pensar políticas de minoridad", deseó la profesional.



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