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La ciudadanía italiana, mucho más acotada: implementaron un cambio radical

Desde ahora y por una definición tomada ayer viernes 28, sólo podrán tramitar la ciudadanía italiana por descendencia quienes tengan al menos un padre o un abuelo italiano. No se podrá ir más atrás en la línea de sangre.

 

Hasta entonces, cualquier persona que pudiera probar que tuvo un ancestro italiano que estaba vivo después del 17 de marzo de 1861, cuando se creó el Reino de Italia, podía solicitar la ciudadanía. La nueva medida entró en vigencia de inmediato, pero el Parlamento tiene la facultad de tratarlo y discutir modificaciones.

 

Hasta este marzo se podía obtener la ciudadanía italiana incluso en la tercera o cuarta generación por el principio de ius sanguinis, por el cual el descendiente de un emigrante italiano podía revindicar su ciudadanía italiana.


"Desde 2014 en adelante se asistió a un verdadero boom, con un número de italianos 'oriundos' que pasó de 4,6 millones a 6,4 millones", precisó el diario italiano Corriere della Sera.

 

Y últimamente se pasó de casi 20.000 reconocimientos argentinos en 2023 a 30.000 en 2024.

 

En octubre pasado ya se había cambiado la doctrina para solicitarla, con una circular que reformuló el ius sanguinis que consideraba que si el antepasado italiano que emigró y se naturalizó (en nuestro caso, como argentino) cuando su hijo o hija era menor de edad, al hacerlo generó que su descendencia también pierda la ciudadanía italiana.

 

Es decir: el hijo o hija menor de 18 años debe seguir la ciudadanía de su padre, que dejó de ser italiano al naturalizarse argentino. 


Si el ancestro se naturalizó como ciudadano extranjero mientras los hijos eran menores de edad, y éstos no solicitaron la ciudadanía entre los 21 y 22 años, automáticamente perdieron la ciudadanía italiana.

 

 

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